Voy a comenzar partiendo de una premisa sobre la que creo que la inmensa mayoría de los lectores estarán de acuerdo: la principal responsabilidad de una empresa es obtener los beneficios suficientes que le permitan subsistir en los entornos tan competitivos en los que hoy en día operan. Es por ello, que la práctica totalidad de las acciones que desarrolla una empresa se enfocan en la obtención de una rentabilidad que le permita cumplir con esa responsabilidad principal.

Muchos son los estudios que, de una u otra forma, han intentado demostrar la relación entre la adopción por parte de las empresas de medidas de Responsabilidad Social y la mejora de esa rentabilidad. En todos los casos los estudios realizados se han topado con dos problemas fundamentales, por un lado, no existe una definición única de lo que es la Responsabilidad Social y, por tanto, no es posible medirla de una forma que pueda englobar a todas las empresas que se pretendan estudiar. Por otro lado, sucede algo similar sobre el concepto de rentabilidad, el cual podrá variar en virtud de los múltiples factores que afectan a cada empresa y al contexto en el que estas desarrollan su actividad.

Teniendo en cuenta estos dos problemas que dificultan la realización de dichos estudios y, por tanto, condicionan sus resultados, en ninguno de ellos se ha conseguido demostrar de forma inequívoca una relación de causalidad entre un comportamiento más responsable de las empresas y una mayor rentabilidad. Esto nos llevaría a poder afirmar que no hay una relación directa entre la inversión en Responsabilidad Social por parte de las empresas y la mejora de sus resultados económicos. Pero en esos mismos estudios, también se observa que las empresas que más trabajan su Responsabilidad Social no obtienen unos índices de rentabilidad menores que aquellas que son menos responsables, siendo, en todo caso, iguales en sus resultados. Es decir, las empresas que invierten en Responsabilidad Social son igual de rentables y competitivas que aquellas que no lo hacen o que lo hacen de una forma más tímida.

Durante mucho tiempo, incluso hoy, los directivos de las empresas han considerado que la inversión en Responsabilidad Social no era rentable y absorbiendo gran cantidad de recursos que luego no se reflejaban en unos mejores resultados empresariales. Hoy en día, sabemos que la adopción por parte de las empresas de medidas de Responsabilidad Social no implica una gran inversión de recursos y, estos estudios que hemos comentado, nos llevan a poder afirmar que dicha inversión no será menos rentable que si esos recursos se hubiesen destinado a otro fin.

Todo lo anterior me lleva a una última reflexión ¿Deben las empresas aplicar prácticas de Responsabilidad Social solamente si estas les proporcionan rentabilidad? En mi opinión no debería ser así, ya que la responsabilidad de una empresa o de cualquier otro actor social debe exigirse más allá de la mera obtención de un beneficio económico, más aún cuando, a través de todos los estudios realizados, se demuestra que la inversión en Responsabilidad Social no conlleva un detrimento de la rentabilidad.

Alfonso Serrano, miembro de la Junta Directiva de Visión Responsable.

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