La incorporación de la mujer al mercado de trabajo ha supuesto grandes cambios sociales y de roles, tanto en el ámbito laboral como doméstico, para ambos sexos. En el ámbito doméstico ha llevado consigo una serie de reestructuraciones en los hogares y en las familias, pues se ha pasado de que la mujer se encargara en exclusiva del hogar y del cuidado de los hijos y de los familiares, a que estas tareas se tengan o se debieran de compartir en el seno familiar. Esta situación hace que sean necesarias e imprescindibles medidas o políticas de conciliación entre la vida familiar y laboral.

La Ley 39/1999, de 5 de noviembre, para promover la conciliación de la vida familiar de las personas trabajadoras, ha dado un paso importante para que la conciliación entre familia y trabajo pueda ser algo más eficaz, introduciendo cambios legislativos en el ámbito laboral para que los trabajadores y trabajadoras puedan participar en la vida familiar. Asimismo, facilita a los hombres, y no solamente a las mujeres, para que puedan ser coparticipes del cuidado y atención de los hijos.

Desde una óptica más empresarial, la conciliación se puede definir como “un modo de organizar el entorno laboral que facilite a hombres y mujeres la realización de sus actividades laborales y sus responsabilidades personales y familiares en igualdad de condiciones, todo ello por medio de un grupo de acciones cuyo objetivo es desarrollar una sociedad más igualitaria y justa” (Sajardo, 2009).

Con la conciliación se contribuye a crear una sociedad con más calidad de vida para las personas de ambos sexos, para ello es fundamental la corresponsabilidad, especialmente en el ámbito familiar, sin la cual es muy difícil conciliar. Corresponsabilidad según la RAE es la responsabilidad compartida. Eso quiere decir la responsabilidad de dos o más personas que comparten obligaciones o compromisos. La conciliación debe entenderse como la manera justa de poder compaginar dos esferas como la laboral y la doméstica.

Normalmente, para llevar a cabo medidas de conciliación es necesaria la existencia de una la legislación aplicable, de una negociación colectiva y de la RSE. Un aspecto relevante a la hora de conciliar que hay que tener en cuenta es que la mayoría del tejido empresarial se encuentra englobado en la mediana y pequeña empresa, con lo cual es más difícil la conciliación, pues en muchas de estas entidades, ni existen departamentos, ni comités de RSE, ni los empresarios en muchos casos son conocedores de ello. Pero tampoco debemos obviar que en estas firmas en algunos casos se concilia negociando individualmente con la dirección, por ejemplo: salidas médicas para cuidado de mayores, recuperando el tiempo en otros periodos, etc. Por suerte cada vez más entidades están tomando conciencia de la responsabilidad social y tienden a incorporar a sus negocios medidas y programas conciliatorios.

Hay que tener en cuenta que la RSE puede considerarse una herramienta eficaz para corregir desequilibrios en materia de igualdad y, por lo tanto, conlleva sus efectos beneficiosos en la conciliación, ya que muchas veces la igualdad y la conciliación están ligadas e integradas entre sí. Una de las mejores formas de ver como se aplica o puede aplicarse la RSE internamente en las empresas es por medio de los sistemas de gestión socialmente responsables. En los últimos años se han desarrollado varios estándares o normas como son SGE21, ISO 26000, IQNet SR10, SA 8000 y RSefr, los cuales están sirviendo de guías y referentes en la integración, aplicación y seguimiento de las políticas y actuaciones en materia de conciliación, diversidad e igualdad de oportunidades en las organizaciones.

Es muy importante que las organizaciones cuenten con departamentos de Recursos Humanos sensibilizados y formados en la igualdad y conciliación, lo cual conllevará a avanzar en la equidad de sexos. Para ello es importante que desde el más alto nivel del poder empresarial, y de la dirección haya conciencia de querer cambiar y aplicar medidas en materia de RSE e integrarlo de forma transversal en la empresa.

En materia de conciliación de la vida familiar y laboral las compañías pueden implantar políticas de flexibilidad espacial y temporal analizando las situaciones de sus empleados/as en cuanto a cargas familiares o estados de dependencia. Asimismo flexibilidad de horarios, teletrabajo, permisos retribuidos, excedencias con reserva de puesto, etc.

La conciliación de la vida laboral y profesional aporta grandes beneficios para las empresas y los trabajadores/as, como:

  • Mayor productividad
  • Mejora los resultados empresariales
  • Mejor clima laboral
  • Mejor imagen corporativa
  • Mayor flexibilidad
  • Compromiso con la organización
  • Sentimiento de pertenencia a la compañía
  • Mejores niveles de satisfacción laboral en las personas
  • Mejores relaciones interpersonales de las personas trabajadoras
  • Mejora de la situación de las familias de las personas trabajadoras

Asimismo, la falta de conciliación también genera unas consecuencias negativas para las empresas y para las personas empleadas, como pueden ser:

  • Mayor absentismo
  • Desmotivación laboral
  • Marcha de las compañías de personal cualificado
  • Pérdida de productividad
  • Bajo rendimiento

Ya muchas empresas están optando por aplicar sistemas de gestión responsables, en el que se tienen en cuenta la conciliación, pero como todo cambio importante, el mismo lleva su tiempo. La RSE está introduciendo una nueva forma de gestionar las empresas de forma integral teniendo en cuenta aspectos económicos, sociales y medioambientales y por ello hemos de sentirnos satisfechos.

Carlos José Rodríguez

Secretario de Visión Responsable

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